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La exactitud de la Biblia
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En su libro, El Milagro del Perdón, un antiguo Mormón, el Apóstol y Profeta Spencer W. Kimball, definió el “evangelio” del Mormonismo como un “código de leyes y mandamientos mediante los cuales podemos lograr la perfección y, finalmente la divinidad.” De acuerdo con Kimball, “Este conjunto de leyes y ordenanzas…es el único plan que exaltará al género humano.”1. Un manual autorizado de la iglesia Mormona, Principios del Evangelio, describe el plan del evangelio Mormón de esta manera:
Como puede verse en la ilustración precedente, el Jesús del Mormonismo hace las veces de un “acreedor” intermediario quien esencialmente refinancia nuestra “deuda” de pecado y establece los “términos” y condiciones por los cuales nosotros le podemos “pagar” por medio de una estricta adherencia a las “leyes” del evangelio mormón. En consecuencia, el Libro de Mormón establece: “…pues sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos.”2. “Esta gracia es un poder habilitador que permite que hombres y mujeres obtengan la vida eternal y la exaltación después de que hayan agotado sus mejores esfuerzos.”3. Para enfatizar la importancia de expender los mejores esfuerzos para que uno se haga digno de la vida eterna, Kimball continuó afirmando:
Para que uno no tenga la falsa impresión de que la “perfección” requerida para obtener finalmente la vida eterna sea un proceso que pueda ser llevado a cabo a través de los eones de la eternidad, Kimball responde:
Algunas personas podrían entender que no es razonable creer que Dios pudiera requerir una perfección total en esta vida terrenal. Después de todo, uno podría pensar: “‘El Señor sabe que mi corazón es recto y que tengo buenas intenciones.…’ Pero, ¿recibirá una persona la vida eterna basada en sus buenas intenciones?”4. Se pregunta Kimball. Y continua diciendo: “Samuel Johnson declaró que el infierno está pavimentado con buenas intenciones.’ El Señor no convertirá las buenas esperanzas, deseos o intenciones de una persona en obras. Cada cual debemos hacer esto por nosotros mismos… “Los hombres y mujeres que viven en el estado terrenal, y han escuchado el evangelio aquí, han tenido su oportunidad, sus setenta años para poner su vida en orden, para efectuar las ordenanzas, para arrepentirse y perfeccionar sus vidas.”5. Para enfatizar la importancia de hacerse perfecto antes de dejar esta tierra, el Libro de Mormón también testifica:
El Libro de Mormón no sólo enfatiza la importancia de alcanzar la perfección en esta vida, sino que habla del crítico rol que juega el arrepentimiento en el plan del evangelio de los Santos de los Últimos Días (Mormones) que son devotos. De acuerdo con el Mormonismo, uno no puede recibir perdón por los pecados a menos que se haya arrepentido completamente de sus pecados. Kimball define este arrepentimiento como el total absoluto “abandono del pecado.”
Los Principios del Evangelio explican: “A quienes reciben perdón por un pecado, y vuelven a reincidir en él, se les considerará responsables por los pecados cometidos anteriormente.”6. Por eso, sólo “Al arrepentirnos, la expiación de Jesucristo tiene un efecto plenamente eficaz en nuestra vida y el Señor perdona nuestros pecados;”7. No sólo los líderes representativos del mormonismo declaran que uno debe abandonar totalmente su pecado para poder dar validez a su acto de arrepentimiento, sino que también las Escrituras Mormonas hacen eco en esta posición.
¿Cuántos de nosotros podemos afirmar con honestidad que nunca hemos repetido un pecado en particular después de haber atravesado por los actos de la confesión y el arrepentimiento de dicho pecado? ¿Qué persona puede, en cualquier momento, estar completamente segura de que ha confesado y se ha arrepentido de todos los pecados que hubiera cometido en su vida? ¿Y cómo esa persona podría tener plena confianza de que nunca repetiría ninguno de esos pecados? Desde el momento en que el Mormonismo afirma que “los pecados anteriores regresan” al individuo que falla en abandonar su pecado, ¿Qué seguridad puede tener alguien de haber recibido el perdón por sus pecados? La Biblia testifica “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz de refrenar todo el cuerpo.”8. Nosotros pecamos a diario en palabras, acciones y con las actitudes de nuestro corazón. Jesús dijo: “cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.”9. El sólo hecho de estar “enojado” sin razón con un hermano trae el juicio de Dios sobre nuestras almas,10. e incluso, el simple hecho de no hacer algo que sabemos que deberíamos hacer es “pecado”11. Por eso la Biblia declara:
Si el arrepentimiento requiere el abandono del pecado,12. y repetir un pecado después de haber recibido el perdón lo hace a uno responsable de sus “pecados anteriores”,13. ¿cómo podría alguno de nosotros afirmar que se arrepintió de todos sus pecados? Es evidente que con estas normas uno tendría que “ser perfecto” para poder cumplir totalmente con esta fórmula de arrepentimiento. Por lo tanto, podemos ver que en el Mormonismo, el fallar en arrepentirnos por el abandono de todos nuestros pecados, nos lleva a la condenación otorgada a aquellos que “dilatan” el día de su arrepentimiento.
De acuerdo al Libro de Mormón, si existiera algún pecado del cual no te hubieras arrepentido al momento de tu muerte, entonces tu arrepentimiento—habiendo sido “aplazado”—haría que seas “sujetado al espíritu del diablo, y él os sella como cosa suya.” Desde el momento en que el Mormonismo habla de un arrepentimiento que “merece”14. el perdón, lo cual requiere una “discontinuación” “permanente” del pecado,15. ¿qué seguridad puedes tener del perdón de Dios aplicado a tu favor? Es por esta razón que el Libro de Mormón proclama:
Como la cita anterior del Libro de Mormón explica, uno debe “abstenerse” de “toda impiedad” antes que pueda recibir la “gracia” de Cristo. ¿Hay alguna duda con respecto a que el Mormonismo condiciona el perdón a la habilidad que uno tenga para arrepentirse por medio de abandonar sus pecados? ¿Sorprende a alguien que Kimball concluya diciendo: “…pese a la potencia de la gracia salvadora de Cristo, esta no trae salvación a ninguno que no cumpla con las obras del evangelio.”?16. Es en este punto en que vemos el dilema total del evangelio Mormón. No es únicamente que el Mormonismo demande que te “abstengas” de “toda impiedad” antes de poder recibir la gracia de Cristo,17. sino que el Jesús del Mormonismo no puede salvarte mientras estés en una condición indigna—permaneciendo “en tus pecados.”
En vista del hecho de que el Jesús del Mormonismo no es capaz de salvarte mientras estés “en tus pecados,” el profeta Joseph Smith concluyó que nosotros somos completamente responsables por nuestros propios pecados.
¿Pueden ver por qué el arrepentimiento de acuerdo con el evangelio Mormón demanda “perfección” y una “discontinuación permanente del pecado”?18. ¿Pueden ver por qué el Mormonismo afirma que aquellos que repiten un pecado después de haberlo confesado, se hacen “responsables” de sus pecados anteriores y finalmente pierden su perdón?19. ¿Pueden ver por qué en el Mormonismo el que uno fracase por erradicar el pecado de su vida lo lleva a estar bajo la condenación del aplazamiento del día de su arrepentimiento y que, si uno muere en ese estado de aplazamiento, se habrá “sujetado al espíritu del diablo y él os sella como cosa suya…y este es el estado final del malvado”?20. ¿Pueden ver por qué el Jesús del Mormonismo “no puede” salvarlos mientras estén “en sus pecados”?21. A la luz de la evidencia de que es imposible que alguien reciba la “gracia” de la salvación por hacer su “mejores esfuerzos,”22. ¿Pueden ver por qué la Biblia declara: “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia,…”?23. El evangelio del Mormonismo asegura que: “Guardar los mandamientos de Dios limpiará de la mancha del pecado.”24. Pero la Biblia declara que: “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapos de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como el viento.”25. ¿Cómo pueden las buenas obras, como el “guardar los mandamientos,” limpiar del pecado, cuando todas las buenas obras que uno hace tan sólo amontonan “trapos de inmundicia”? Del mismo modo en que una cadena es tan fuerte como lo sea su unión más débil, la Biblia declara: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”26. Como pueden ver, cometer un sólo pecado trae el juicio de Dios sobre uno. Un pecado te hace culpable de toda la ley. Como resultado de esto, la Biblia proclama: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”27. El Mormonismo hace a Jesús un “acreedor” que simplemente refinancia la “deuda” del pecado que teníamos con el Padre Celestial, quien requiere que le paguemos a través de la obediencia a las “leyes” y “ordenanzas” del evangelio.”28. Pero si no pudimos pagar la deuda de pecado que teníamos con el Padre Celestial primeramente, ¿qué seguridad podemos tener de que podremos pagar la deuda a Su Hijo Jesucristo? Ciertamente, el Padre Celestial nos ama y conoce nuestros corazones. ¿No creen que si fuera posible para nosotros pagar nuestra deuda de pecado a través de la obediencia a las “leyes” del evangelio, el Padre Celestial habría establecido los “términos” y condiciones para que le paguemos a Él sin necesidad de requerir que Su Hijo muriera y fuera nuestro mediador? Lejos de que alguien sea capaz de hacerse digno, la Biblia proclama que es imposible hacerse justo por medio de la obediencia a la ley, “porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.…”29.
La “ley” de Dios revela la depravación de nuestros corazones y la maldad de nuestro “pecado.” Como nuestras vidas son medidas frente al perfecto estándar de nuestro Dios justo y santo, nuestras “bocas” son “cerradas” en vergüenza, nuestros trapos de “inmundicia”, provenientes de nuestros propios esfuerzos, son puestos de lado, y nos “hacemos culpables delante de Dios.” Por eso la Biblia proclama:
Nosotros no podemos guardar la ley. No importa cuán duro trabajemos por lograrlo, nuestra justicia tan sólo amontona “trapos de inmundicia”. Como los versículos anteriores lo afirman, una vez que uno ha puesto toda su confianza en la “redención que es en Cristo Jesús,” es la justicia de Cristo la que es imputada a favor de tal. Descansando en “Su justicia” que es “sin la ley,” recibimos la “remisión de los pecados,” y Jesús se hace para nosotros, no tan sólo aquel que es “justo,” sino el que “justifica” (declara justos) a aquellos que “creen en Jesús.” “Así que, concluimos que el hombre es justificado [es declarado justo] por la fe, sin las obras de la ley.””30.
A diferencia del Jesús de los Mormones quien pagó nuestra “deuda” de pecado y que requiere un “repago” de la “deuda” a través de la obediencia a “leyes” y “ordenanzas,” el Jesús de la Biblia pagó por nuestra deuda de pecado completamente y de manera “gratuita” nos ofrece “su justicia” a cambio de nuestro pecado.
Jesús proclamó en la cruz: “¡Consumado es!”31. Él declaró que nuestra deuda de pecado había sido pagada completamente. Cuando murió, Él “anuló” el acta de decretos y “ordenanzas” que había “en contra de nosotros” porque nosotros no pudimos cumplirlas, y tomó estas “ordenanzas…quitándolas de en medio,” para que nuestras transgresiones ya no nos sean tomadas en cuenta. Por eso, La Biblia declara que una vez que hemos puesto toda nuestra confianza únicamente en Jesucristo, Dios ya no nos mira en el contexto de nuestros pecados y culpas. En lugar de esto, Él nos mira en el contexto de la justicia—completamente suficiente—de Cristo. Como resultado, la Biblia dice que, como creyente “…habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.”32.
Jesús nos da el encuentro exactamente donde estamos. La Biblia dice: “…que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”33. Es Jesús quien nos hace “perfectos” —no es por la obediencia a un “código de leyes” y “ordenanzas”—sino en virtud de Su vida sin pecado aplicada a nuestro favor. “Santificar” significa “separar algo como sagrado”34. La Biblia proclama que Jesús no es sólo el que nos declara justos, sino que además, es Él quien comienza en nuestros corazones el proceso de santificación.
Desde el mismo momento en que individualmente rendimos el control de nuestras vidas al Señorío de Jesucristo, Jesús nos libera de la esclavitud del pecado y de la muerte, y crea dentro de nosotros un nuevo corazón y un espíritu nuevo. No tenemos que luchar más por hacer nuestras vidas aceptables cumpliendo externamente un grupo de “leyes” y “ordenanzas.” Es el Espíritu de Dios quien motiva internamente nuestros corazones y transforma nuestras vidas desde adentro.
Contrariamente al Jesús del Mormonismo quien “no puede” salvarte “en tus pecados” y que requiere que “merezcas” el perdón a través del “abandono” de “toda impureza,” el Jesús de la Biblia proclama: ‘“Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos… Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento’”35. Sin tener en cuenta la habilidad que uno tenga para dominar el pecado, Jesús ofrece incondicionalmente Su perdón a todo aquel que venga a Él sobre la base de la fe.
El Jesús de la Biblia promete que, una vez que un individuo “viene” a Él personalmente, solicitándole humildemente perdón, Él nunca lo echará fuera. A diferencia del Jesús del Mormonismo quien únicamente nos salva “si hacemos nuestra parte,” el Jesús de la Biblia nos salva “completamente” por que es Él quien nos presenta “santos, sin culpa y sin reproche” a la vista de Dios.36. Descansando en los méritos completos y suficientes de nuestro Señor y salvador, tenemos la absoluta seguridad de nuestra salvación.
Por la implicancia de la plenitud de nuestra redención, el creyente puede proclamar abiertamente: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles… ni lo presente, ni lo por venir… nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”37. A diferencia del “arrepentimiento” en el Mormonismo, que requiere la “discontinuación permanente del pecado” y que advierte que, “a toda alma que pecare le regresarán los pecados anteriores,” la Biblia proclama que: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”38. Como se puede ver en este pasaje, la limpieza de nuestros pecados en respuesta a nuestra confesión, depende completamente de los justos méritos del Señor Jesucristo y de la fidelidad de nuestro amoroso Dios. Aparte de la advertencia para arrepentirse poniendo toda la fe y confianza en Cristo, será un esfuerzo vano el tratar de encontrar en la Biblia un sólo pasaje que remotamente implique un perdón condicionado, basado en los méritos personales. Pues la Biblia declara:
Más aún, el bien conocido pasaje de Santiago que dice que “la fe sin obras es muerta”39. toma un nuevo significado cuando uno reconoce que este pasaje está hablando acerca de una fe muerta que no puede salvar a una persona más de lo que un cuerpo físico podría vivir sin el espíritu.40. Así como una fruta sobre un árbol frutal demuestra que el árbol está vivo y está bien, del mismo modo las obras siguen a la verdadera fe Cristiana y prueban que la fe, que salva espiritualmente al Cristiano, está viva. Al mismo tiempo que es cierto que las obras prueban que un Cristiano tiene la fe salvadora viva, las obras no hacen a una persona digna de la vida eterna. Pues la Biblia dice:
Ciertamente, la única verdadera “obra” salvadora, es la obra de fe, como es testifica nuestro Señor Jesús en Juan 6:28-29: “Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.”41. ========= 1. El Milagro del Perdón, 1988, p. 6
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Soy un ex-Mormón. Ahora tengo mucha paz conociendo la verdad.
“Sólo quería agradecerles por este gran sitio de aprendizaje. Soy un ex-Mormón. Ahora tengo mucha paz conociendo la verdad. Soy un nuevo creyente en Jesús, en la manera que Él desea que lo conozca y sepa de su amor por mí. He sido nacido de nuevo por hace un poco más de un año. ¡Gracias! Por favor, oren por mí y por mi familia. Aún tengo pensamientos mormones. Cuán controladores pueden ser. Cuánta libertad he encontrado ahora.”
¡Esto es fantástico! La información que ustedes brindan es increíblemente útil ya que casi caigo atrapado en el mormonismo.
“¡Esto es fantástico! La información que ustedes brindan es increíblemente útil, ya que yo casi fui atrapado en esta religión del mormonismo. Ahora estoy adoptando el cristianismo, pero me niego a unirme a una iglesia ya que estoy intentando, antes que nada, tener mi propia relación personal con Cristo. Leí el artículo publicado por ustedes acerca de la Salvación e hice la oración de salvación. Mi eterno agradecimiento por tal ejemplo.”
¡Gracias por estar allí para mí!
¡Su Sitio Web Me Tocó!
¡Continúen con el buen trabajo!
Me gusta su sitio Web porque puedo buscar respuestas...
“Hola…Soy cristiana, pero hace algún tiempo atrás fui mormona. Agradezco a Dios porque ahora tengo una verdadera relación con Dios. Mi vida es diferente, pero mi esposo no está interesado... porque él creció en la iglesia mormona. … Me gusta su sitio Web, porque puedo aprender más acerca del mormonismo y de cómo alcanzar a mi esposo… y en este sitio puedo buscar respuestas a preguntas que nadie me ha respondido.”